Una acusación con consecuencias graves
Nuestro despacho asumió la defensa de un cliente acusado de un delito contra la seguridad vial. El Ministerio Fiscal solicitaba doce meses de multa, la privación del permiso de conducir durante dos años y el pago de las costas. La acusación se basaba en una prueba de alcoholemia con resultado positivo, tras ser interceptado por una patrulla de madrugada.
Aparentemente el pronóstico era desfavorable. Pero el análisis jurídico de la prueba reveló debilidades importantes.
La estrategia de defensa
La defensa no discutió que el cliente hubiera consumido alcohol, sino que demostró que la acusación no había acreditado los requisitos exigidos para condenar.
Sobre la conducción: los propios agentes no acreditaron mínimamente la conducción peligrosa que referían, ni apreciaron signos concluyentes de afectación. En el juicio, los policías nacionales no recordaban aspectos esenciales de la intervención, como detalles de la supuesta infracción o quién tenía la prioridad de paso. Los agentes de Policía Local que hicieron la prueba declararon que no observaron problemas de verticalidad ni signos relevantes de afectación física.
Sobre la prueba: no hubo accidente, ni conducción errática acreditada, ni maniobras objetivamente peligrosas. La sentencia recoge que no quedó acreditada ninguna conducción irregular, circunstancia determinante. Además, aplicando el margen de corrección propio de estas mediciones, el resultado efectivo disminuía respecto de la medición inicial, lo que, unido a la ausencia de otros elementos, impedía alcanzar la certeza exigida para condenar.
La presunción de inocencia
La resolución recuerda que una condena solo puede dictarse con prueba de cargo suficiente y una convicción plena de culpabilidad. Tras valorar toda la prueba, el órgano judicial concluyó que persistían dudas razonables y aplicó el principio in dubio pro reo, absolviendo al acusado.
El resultado
El órgano judicial dictó sentencia absolutoria, al no existir prueba suficiente de una conducción afectada por el alcohol ni de los restantes elementos del delito. El cliente evitó la multa, la pérdida del permiso durante dos años y la generación de antecedentes penales.
Una defensa especializada marca la diferencia
En los procedimientos por alcoholemia es frecuente pensar que un resultado positivo implica automáticamente una condena. Pero el Derecho penal exige mucho más que una cifra en un etilómetro: analizar cómo se obtuvo la prueba, valorar el margen de error del aparato, examinar la existencia de síntomas de influencia alcohólica y revisar la actuación policial. Una defensa minuciosa puede ser decisiva incluso ante un resultado positivo.
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Solicitar consultaCaso real resuelto por el despacho. La resolución se ha tratado de forma anonimizada para preservar la identidad de las partes. Cada procedimiento es distinto y sus resultados dependen de sus circunstancias concretas; la información de esta página no constituye asesoramiento jurídico ni garantiza un resultado equivalente en otros casos.